CRONISTA OFICIAL DE HARÍA
GREGORIO BARRETO VIÑOLY



BALCÓN DE HARÍA

 Por: Gregorio Barreto Viñoly

 De los medios acuíferos de nuestros antepasados:           

            Los que vivimos actualmente en una situación de abundancia de agua, en la que lo mismo da que llueva o que no llueva, para tener asegurado el abastecimiento a domicilio, porque ahora contamos con unos medios programados y regulados del Abastecimiento de tan preciado líquido, que no hace falta mirar para las nubes.

            Situándonos en la antigüedad y en su evolución posterior, debemos ubicarnos en primer lugar, en que los guanches solían situarse o fundar sus asentamientos, a orillas de barrancos, para tener el agua cerca, pero más tarde, los antiguos pensaron en embalsar esta agua haciendo charcas para que se aguantaran utilizables por más tiempo, no perdiéndola dejándola que discurriera barranco abajo.

            Pasando el tiempo, ya a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, ya se hacían aljibes descubiertos, sin techo, pero mediante el empleo del encalado para vestir y reforzar sus paredes de contención.

            En los años de 1840, comenzaron a hacerse aljibes con techo, mediante el procedimiento de colocación de arcos con piedras a modo de cantos, mediante asimbres o moldes para contenerlos en la construcción y no se cayeran.

            El empleo de esta modalidad de aljibes se estuvo utilizando hasta los años de 1940, pero luego los techos se hacían de cemento armado, y así se construyeron aljibes hasta los años de 1960, pero ya la decadencia de estos aljibes se fue notando paulatinamente, y se dejaron de hacer, porque empezó a venir agua de fuera mediante buques-aljibe y más después del descubrimiento de las potabilizadoras en  año de 1964.

            La importancia de los aljibes, antes era transcendental, ya que el agua era muy escasa y había que buscarla con penas y trabajos para el sostenimiento normal de la casa y también para mantener a los animales domésticos que solía haber en todas las casas.

            Antes, cuando se construía una casa, lo primero que se hacía era el aljibe, que luego quedaba situada en el patio y después se hacían las habitaciones.

            Normalmente todas las casas tenían un aljibe, pero las había que tenían hasta dos y  tres, que ubicaban algunos en las eras o peladeros que servían de acogidas.

            El Municipio de Haría era uno de los más beneficiados en Lanzarote, de las aguas subterráneas, y así contaba con más de 150 pozos en el pueblo de Haría, con algunos pocos en Arrieta, pero también contaba con los manantiales de El Chafariz, Las Siete Gotas y otros, en el Valle de Temisa, además de la Fuente de las Ovejas, en el Risco de Guinate y la Fuente de Gayo, en el Pico de Gayo, aparte de otras en la amplia zona de Debajo del Risco y de Órzola, algunas algo salobres.

            El Municipio de Haría también contó en las épocas de mas necesidad, como en los años de 1950 y 1960, con dos grandes depósitos-Aljibes, uno de los cuales en la ladera de La Corona hacia Máguez, y otro en el pueblo de Ye, zona de Los Tablones, y aparte de ello, otros como el Aljibe del pueblo en Haría, aparte de otro en la Calle La Cruz, y también otro en Mala y también otro en Órzola, aparte de otros más pequeños.

            El transporte solía hacerse en  camiones-cubas que había en el Municipio, y ya este servicio apenas se utiliza por la canalización desde la Empresa Inalsa, hasta campos

            A principios de los años de 1970 se construyó en el Valle del Palomo, una gran Presa, con una capacidad de 135.000 metros cúbicos, conocida por la “Presa de Mala”.

 
 

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